Saturday, October 23, 2010



Michael Jordan se dirige a los medios durante un conversatorio que realizó ayer de cara a la venidera temporada de NBA.  (AP / Nell Redmond)

sábado, 23 de octubre de 2010

Carolina del Norte (AP). Michael Jordan ha tenido poco tiempo para considerar el significado de ser el primer ex jugador que adquiere un equipo de la NBA y apenas el segundo propietario mayoritario de raza negra.

Las realidades que ha enfrentado con los Bobcats de Charlotte, dentro y fuera de la cancha, le han dado poco tiempo para reflexionar sobre lo que llama su “mejor tiro en la vida”.
“Una vez que lleguemos al punto en que le demos un giro a esto y se demuestre que es exitoso, entonces será mucho más gratificante que una simple estadística”, dijo ayer Jordan a The Associated Press. “Alguien que es el primero en hacerlo pero no es exitoso, eso para mí no es fascinante”.
El ya miembro del Salón de la Fama ha experimentado en los últimos siete meses muchas de las responsabilidades desagradables de poseer un equipo de la NBA. Contrajo una deuda de 150 millones de dólares que será acompañada de otras, perdió al armador titular Raymond Felton por convertirse en agente libre, cambió al pívot Tyson Chandler esencialmente para no pagar un impuesto de lujo sobre nómina y tuvo un par de meses de incertidumbre mientras el dirigente Larry Brown titubeaba en cuanto a regresar.

No obstante, el seis veces campeón de la NBA está feliz de haberse decidido justo minutos antes de que venciera su oportunidad exclusiva de comprar el equipo a Bob Johnson en la media noche del 26 de febrero.

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